Nuevo artículo en prensa. Diario Deia

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Artículo aparecido en la edición impresa y digital del diario Deia en su edición del 22 de noviembre de 2021.

‘Dolor’, una obra «de esperanza», la cuarta novela de Francisco Panera

LE HA LLEVADO ALGO MÁS DE DOS AÑOS DAR FORMA A ESTA NUEVA HISTORIA, EN LA QUE INTRODUCE DOS HILOS ARGUMENTALES

IKER UGARTE

Han pasado tres años desde que escribiera Siete Cuerdas, su anterior novela. El escritor basauritarra Francisco Panera ha vuelto a publicar libro, esta vez una obra que se aleja bastante de su habitual estilo de novela. Y es que Dolor «es una novela que a diferencia de las anteriores que he publicado, posee dos hilos argumentales que se muestran al lector alternando sus capítulos. Mis obras pueden ser catalogadas como narrativa histórica, pero ocurre que Dolor lo es en una de sus tramas, pero es novela negra en la otra», explica el propio Panera.

Además la voz narradora de una trama aparece en pasado y la de la otra en presente. Han sido «unas mezclas un tanto arriesgadas, o así lo presumía cuando la escribía, pero el resultado me dejó satisfecho, y lo que es más importante, empiezan a llegar buenas opiniones, lo cual me parece muy importante», cuenta.

Este es su cuarto libro publicado y le ha llevado tiempo escribirlo, no en vano, «la idea se venía gestando de atrás, justo después de terminar Siete Cuerdas, mi anterior novela. Pero hasta pasados unos meses de su publicación, en que dejé un poco de lado su promoción, no me centré en el nuevo proyecto, que me llevaría algo más de dos años», recuerda.

En el proceso de dar forma a su historia ha habido dos partes diferenciadas. Por un lado, tal y como cuenta, «al estar una de las tramas ambientada en la Euskadi de los años noventa, la verdad es que por haberla vivido, no me fue muy complicado escribir esa parte». En cambio, la otra transcurre a lo largo de la mayor parte del siglo XX «en un pueblo imaginario de la montaña del norte de León. Obviamente esta parte se nutre de los sucesos más destacados de aquellos tiempos: la lucha minera, la revolución de 1934, la Guerra Civil, la represión…».

Esta le costó más tiempo, pero «hay abundante información y gracias al trabajo y generosidad de una historiadora local, pude acceder a información concreta de episodios que se sucedieron por la zona en la que el relato se ambienta. En mi opinión dota al relato de mucha más verosimilitud que si lo abordase con una documentación más generalizada».

Su historia entremezcla características de la novela negra y de la histórica. Además el relato «traza varios paralelismos entre los personajes y sus actos, independientemente de las dos tramas, ambientadas en distintas épocas y escenarios». De fondo «hay violencia, adversidad y está ese cargar a las generaciones venideras con las deudas, con la vida o demandas, de quienes les precedieron, haciéndoles depositarios de disputas que a priori no eran suyas. Convivir o rebelarse contra eso también está en Dolor, pero sobre todo, diría que es una novela de esperanza», describe el escritor basauritarra. El título cobra especial relevancia, Dolor, con el que el autor ha buscado «dureza pero a su vez, crear una duda, contraponerlo a todo lo contrario. Para ello quedó estupenda la portada, que revela esa intención. Un título áspero, rotundo, y bajo él, unos chavales sonriendo, jugando», comenta.

La ha ambientado por un lado en la Euskadi de los noventa, en Bermeo, Bilbao… y la otra por la cordillera cantábrica en su vertiente leonesa. «También asoman algunos otros lugares mientras se desarrolla la guerra, pero hay algo curioso que va a unir ambos mundos. Hablo de unos raíles de tren. El conocido como Tren de La Robla, que unía las minas de carbón de León con la siderurgia de Bizkaia, y que tiene un peso importante en el relato».

La pandemia, que trajo con ella un confinamiento muy duro fue un arma de doble filo para Panera. Y es que «aproveché para darle un gran impulso a la novela. Lo que pasa es que escribir, al final es un ejercicio de soledad, y la soledad a veces, es muy ruidosa, estridente», destaca. «Teníamos todos, creo, la cabeza muy ocupada y alterada con lo que venía ocurriendo a nuestro alrededor. Así, había días que escribir era una liberación para evadirse, pero otros, en función de qué estuviese sucediendo en el relato, o qué estuviese maquinado para mis personajes, llegaba a acrecentar la angustia que ya nos venía de por sí con la pandemia».

Con Dolor ya publicada, como la mayoría de los autores, Panera ya tiene varias ideas para sus próximos proyectos. «Desde que publiqué el primer libro, allá por 2012, no he podido quitarme ese empeño de encima. Siempre estoy pensando en qué será lo próximo. Suelo albergar una o dos ideas claras, así que ya veré… Pero sí, a lo más en un par de meses, una vez que Dolor eche a andar sin ayuda, empezaré con otro proyecto», comenta.

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