Dolor

Dolor… Dolor es mi cuarta novela y espero que no te deje indiferente.

En esta página encontrarás amplia información de sus tramas, personajes, localizaciones y contexto histórico.

El contexto sí, el contexto es muy importante siempre.

Por ahora portada y contraportada se asoman para mostrar algún esbozo en su sinopsis y en el contrasentido de una secuencia alegre bajo un título duro.

Duro sí, pero nunca triste, porque Dolor es sobre todo una novela de esperanza.

“Dolor, una metáfora y un crisol en el que se funden sentimientos y
resentimientos. Propios, ajenos… ¿lógicos? Es posible, pero siempre con esa alerta que es el dolor, cómo síntoma, cómo acicate para en determinado momento, incitarnos a elegir”

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Dolor, la novela

Bermeo, verano de 1990. Julen termina el bachiller y a sus diecinueve años debería incorporarse al ejército para realizar el servicio militar, pero está decidido a huir de tal destino. Es insumiso.

Su reducida familia está rota por dos muertes en extrañas circunstancias. La de su tío en una comisaria, y la de su madre, fallecida pocos días después en el transcurso de una manifestación.

El clima de tensión y violencia política que se arrastra en Euskadi desde varias décadas atrás, conforma las personalidades de los protagonistas y condiciona el relato.

Su abuela ha conseguido que el muchacho crezca ajeno al dolor que esconde en casa, pero todo el empeño por mantener a su nieto al margen de unos sentimientos que ella misma reprime, estalla tras la inesperada irrupción de un desconocido: su padre. La curiosidad por saber de ese hombre, quizá relacionado con las muertes familiares, unido al momento de incertidumbre que atraviesa su vida, darán pie a que emprenda un viaje iniciático.

Mentiras oficiales y mentiras en la familia. Muertes sin esclarecer y tráfico de drogas. Movimientos de resistencia ciudadana como la insumisión, e incluso una respuesta social y juvenil en la cultura musical de la época. Toda una maraña de condicionantes, por la que Julen irá avanzando en busca de respuestas en una narración en momentos casi coral y con giros inesperados.

Pero esta es una novela peculiar, puesto que se ha construido sobre dos dos líneas argumentales que se irán revelando al lector al tiempo que entremezclan sus capítulos. Dos tramas, dos escenarios y épocas distintas para contar una historia que trasciende al espacio y al tiempo.

Ambas narraciones confluirán en una, pero antes avanzarán enfrentadas, desde finales del siglo XIX hasta ese presente de 1990. Así pues, tirando una de la otra, la lectura que acompaña a Julen en su viaje, irá descubriendo la asombrosa historia de Dolor, un pequeño poblado minero, origen de su desconocida familia paterna.

Ese minúsculo lugar, Dolor, situado a gran altura en la cordillera cantábrica en su vertiente leonesa, posee una mina muy peculiar, una extraordinaria rareza geológica cuyas galerías albergan multitud de minerales. Aunque no tantos cómo los personajes que a lo largo de tres generaciones desfilarán en paralelo a acontecimientos relacionados con las luchas mineras, la revolución de 1934, la guerra civil, los maquis… Incluso la sombra de un sacamatencas y la desaparición de un niño conformará un misterio que prolongará a lo largo de la novela y condicionará sus existencias.

Entonces, es posible que Dolor ya no sea solo un topónimo extravagante y que figuradamente, busque trascender, quiera mostrar algo concreto, rompiendo las normas del tiempo.

Y común a cualquier pasaje de la novela, aparece el Paisaje como un elemento vertebrador del carácter. Un concepto subjetivo al que algunos personajes se rinden, constatando en él la indiferencia del entorno, natural o humano, para con sus anhelos. Confrontando sus existencias al perdurar de un mundo, que aparentemente, nunca cambia.