Una reseña para nada imparcial

Conocí a la escritora Ainara G. Goitiandia, de quien quiero reseñar su libro Cómeme la flor, con motivo de la presentación de mi novela Dolor en el Almodobar, un local hostelero de la calle Cortes de Bilbao, que antaño fuese un cabaret, después un prostíbulo y ahora, un reconocido gastrobar que mantiene una singularidad y personalidad muy propia.

Aquel entorno y el local, se prestaban estupendamente a la presentación literaria por algunas particularidades de la novela, relacionada con aquella zona de la ciudad.

Ainara además de presentarme al público, me entrevisto, conversó y consiguió que ambos diésemos forma a una presentación amena y creo que hasta divertida en ocasiones.

Esta mujer, conocida en las redes cómo @bedarlari, es escritora, licenciada en derecho y herbolera, pues así reza en la solapa del libro al que unas líneas mas abajo me voy a referir. Además de eso, es colabora en medios comunicación, trabaja en radio y ha plasmado con prosa mordaz, sus convicciones feministas en su obra Cómeme la flor.

Al día siguiente, preso de curiosidad y convencido de que iba a encontrar en esa publicación un espíritu afín entre sus líneas, acudí a mi librería de referencia a hacerme con ella.

No me prodigo mucho en recomendaciones literarias, entendedme por favor, leo mucho y entre tanto material, acostumbro a dar con buenas obras pero no quiero hacer de mi espacio en la red un foro de recomendaciones literarias. A tal respecto existen muchos críticos, que seguro que lo hacen mejor que yo. Pero de vez en cuando cae alguna reseña, por el motivo que sea y en este caso, lo reconozco, es por afinidad, porque devoré su libro y porque ante la miserable y continua campaña desatada desde el rancio conservadurismo contra el feminismo, que resurge como un puñetero zombie, hace falta y mucho, que palabras como las de esta autora lleguen a más personas. Que se lean sus textos, a ratos en voz alta, que así suenen más graves y rotundos.

Cómeme la flor es un ensayo de ciento ocho páginas, editado por Kazetari Kanaia en 2019 y el ISBN es 978-84-09-15883-6. Esto es muy importante para identificar la obra, porque de lo que se trata, si es que después de leerme os surge el interés, es que vayáis a comprarla.

En sus veinticinco capítulos, la autora traza un recorrido por distintas problemáticas que afectan directamente a la libertad de las mujeres, entendiendo (desde mi punto de vista) el término Libertad cómo un concepto tan amplio que afecta a todos los órdenes de la vida. Así lo veo yo desde luego, porque el feminismo, además de pugnar por conseguir una igualdad real en derechos entre hombres y mujeres, se encamina precisamente hacia eso, conseguir la libertad de nada menos que la mitad de la humanidad.

Quizá deberían medirse con más precaución, tantas proclamas realizadas a la ligera, que sin ánimo según sus autores, de confrontar contra el feminismo, sí que buscan ponerlo en tela de juicio, banalizando muchas de sus reivindicaciones. Hipocresía de manual.

Ainara, para escribir este libro, funciona cómo un cirujano de campaña de esos que hemos visto en el cine. Ya sabéis, llegan heridos en la lucha a un puesto médico que está muy cerca de las líneas de combate y el médico echa un vistazo a las heridas, rasga la ropa y sin demasiadas florituras, pues no hay tiempo de entablar un trato cordial con el paciente ni tampoco de administrar anestesias, reconoce los daños y mete bisturí. A veces no se queda en eso, el mal está tan extendido que debe cambiar el afilado estilete por una sierra para amputar una parte del cuerpo. A veces también, si el herido no presenta posibilidades de supervivencia, opta por tratar a otro.

Este personaje de cine y literatura, pero que todos sabemos que fue, es y será real, se nos muestra habitualmente cómo insensible, mostrando un carácter pétreo, aparentemente desprovisto de humanidad, cuando por el contrario, lleva sobre sus hombros una carga tan pesada, que para soportarla ha de negarse la más mínima duda que por empatía le pueda surgir. Pues la autora, salvando las distancias de la comparativa, se planta ante un problema (paciente) realiza un diagnóstico y abre, sí abre la herida con el bisturí para que veamos el mal que el paciente acusa. Evidentemente emite unas pautas para la recuperación y deja a su equipo médico (el entorno, la sociedad ¿nosotros?) que termine con la cura porque sobre su mesa de operaciones, ya llega otro cuerpo enfermo, herido.

En los textos de Cómeme la flor, aparece un lenguaje directo, claro y mordaz. Es casi seguro que ante su lectura, nadie quedará indiferente. Cuando se abordan determinados asuntos cómo el patriarcado (sí amigos sí, de verdad, aún existe), la sexualización de las mujeres desde muy temprana edad, las agresiones sexuales, la lacra de los asesinatos machistas… no se puede hacer de otra manera y mucho menos, de la tan recurrente hoy en día ¡equidistancia!. Una palabra que ya me suena a enfermedad, pues algo así, enfermar el entendimiento y la capacidad de discernir, persiguen quienes esgrimen este tipo de actitudes cuando se pone al mismo nivel a agredidos y agresores.

No diré que Cómeme la flor sea un compendio de verdades absolutas ¿existe acaso algo así? Pero después de leerlo y releer algunos capítulos concretos, solo puedo decir que todo lo que está en él, es. Todo aquello a lo que hace referencia, ha sucedido y sucede. Puede que haya cuestiones que precisen alguna matización desde mi punto de vista, pero en un caso así, hablando de machismo, no queda otra que actuar cómo el médico de campaña: o extirpas el mal o dejas que este gangrene el miembro. Así pues, decide.

Y reconozco que cómo hombre me ha jodido verme reflejado, no ahora pero sí en mi juventud, en algunas actitudes que a día de hoy considero ofensivas, por ejemplo en el lenguaje. Me ahorro entrar en detalles, porque es fácil adivinar por donde voy.

Os recomiendo sin distinción de sexo alguno, por supuesto, que echéis un rato leyendo este libro de Ainara G. Goitiandia. Quizá a algunas para tomar más conciencia de la clase de problema que va asociado al machismo o para reafirmarse más en su compromiso por conseguir una sociedad igualitaria a quienes ya están envueltas en este pelea. Quizá a algunos hombres que comparten estas mismas inquietudes cómo sus compañeras, sus madres, hijas o hermanas…. y también a aquellos más reacios a cualquier cambio, a quienes no reconocen el problema, a quienes desde el ámbito masculino, son parte activa de la posible solución a este asunto.

A estos últimos, previsor de que menosprecien empeños cómo el de este libro, de aportar luz y propuestas para identificar y resolver una maldicón que subyuga a la mitad de la humanidad directamente, y a la otra mitad, indirectamente, porque claro que lo hace y no es para bien, poco qué decirles. Que ojalá os vayáis extinguiendo. Puede que sea cuestión de tiempo, pero no será poco, eso es verdad.

Y ahora recurro a algo muy básico, casi sonroja hacerlo por lo simple, pero es que aún hay personas que equiparan machismo con feminismo. ¿Os acordáis de los equidistantes?

Los términos de las definiciones son obra de la R.A.E. No es que se hayan prodigado en demasiadas explicaciones pero son muy claras y hablamos de un organismo, nada sospechoso de conspirar en acuerdo con todas estas locas, brujas, feminazis o malfolladas. Patéticos atributos con los que toda la orda de mamarrachos machirulos (alguno académico también) se refieren con total descaro en las calles, en las rr.ss. o en los trabajos a las mujeres que luchan de manera decidida en la defensa de sus derechos.

Para todos ellos, un poco de lectura. Es breve, no creo que les canse mucho:

Machismo

Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.

Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón.

Feminismo

Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

Movimiento que lucha por la realización efectiva, en todos los órdenes del feminismo.

La lucha por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, debería ser el primer objetivo de cualquier lucha obrera que actualmente se desarrolle o esté por desatarse. Porque también hablamos de igualdad en los trabajos, aunque ya por extensión, pretendamos abarcar todos los ordenes de la vida. Las mejoras, si las hubiera, no vendrán nunca desde los sectores conservadores y reaccionarios de la sociedad. Es por tanto la izquierda y las mentes progresistas, quienes deberían poner en vanguardia de sus reivindicaciones esta cuestión, porque lleva demasiado tiempo en la agenda. ¿Acaso ha habido una lucha que afectase a un mayor número de personas en nuestra historia? Es evidente que no.

Termino sí, felicitando a la autora, @bedarlari si la queréis seguir por la red, de quien espero leer más textos en el futuro, que bienvenidos serán si cómo este, nos revuelvan entrañas y conciencias.

El periódico «Bilbao» es una publicación mensual, de carácter gratuito, a la que cualquiera se puede suscribir para recibirla por correo en su domicilio.

De hecho, soy lector habitual desde hace algunos años y la verdad, es que merece la pena serlo, puesto que además de ser muy completa, se dota de contenidos de calidad, en ocasiones poco usuales y eso es de agradecer.

En la edición de enero de 2022, aparece una reseña a Dolor entre las recomendaciones literarias. Todos mis anteriores trabajos se han visto reflejados en artículos de prensa, a veces en radio, otras en televisión… pero el Periódico Bilbao no se había hecho eco de ellos hasta ahora, así que muy contento y agradecido de aparecer entre sus páginas.

Pinchando sobre el siguiente enlace, se puede acceder a la publicación al completo:

https://www.bilbao.eus/cs/Satellite?cid=3000018331&language=es&pagename=Bilbaonet%2FPage%2FBIO_listadoPublicaciones

Aquí la entrevista realizada el 13 de diciembre de 2021 para la cadena de televisión Tele7.

La situación de pandemia, obligó a realizarla desde el domicilio, conectándonos por vía telemática. No es lo más habitúal, pero el resultado es casi el mismo. A fin de cuentas de lo que se trata es de trasladar al lector, algunos de los aspectos de la novela.

Muy agradecido a esta cadena, puesto que cada vez que he publicado una nueva obra, cuantan conmigo para conversar sobre ello.

Y sí, no hay errata. Así, con B

Este pasado 30 de noviembre, presenté Dolor en el Almodobar, un local hostelero con una personalidad muy propia.

Situado en la calle Cortes de Bilbao, un barrio que ha sido asociado durante mucho tiempo con problemas y delitos derivados del tráfico de drogas y prostitución, que poco a poco parece que va, o irá, superando esa problemática, el Almodobar es una muestra de ese cambio. Entrar en él, es cómo hacerlo en alguna de las películas del director Pedro Almodovar. Así que me ahorro lo de explicar el motivo de esa B.

Aún así, este local mantiene un carácter peculiar y es que, hace décadas y con el nombre de El Tirol, ese local era un cabaret. Eran años, según nos cuentan, en que todo ese barrio bullía de actividad lúdica, algunos prostíbulos se entremezclaban con bares y cabarets, dando un aire canalla muy particular a esa parte de la ciudad. Años después, con la llegada de drogas tan adictivas cómo la heroína o cocaína, todo ese glamour que dicen, desapareció.

Ahora vuelven a aflorar locales que le están dando otro aire, lentamente sí, a esa parte de la ciudad. Por tanto llevar ni última novela a un lugar así, que además es escenario de varios capítulos de la trama, me lo he tomado cómo una experiencia muy personal. Un lujo.

Además para la presentación, ahí, encaramados al pequeño escenario de lo que antaño fuese un cabaret, conté con la ayuda de la escritora, divulgadora, colaboradora en los medios… Ainara G. Goitiandia, en las redes conocida cómo @berdalari, que con las tablas con las que se manejaba, transformó esta presentación en una estupenda entrevista, en la que los asistentes interactuaron con nosotros, y yo me sentí muy cómodo. La verdad, es que deseando repetir.

Pude ya, pasados escasos dos meses de la publicación de Dolor, testar algunas opiniones de los lectores y solo puedo darles, daros las gracias. Esos ánimos son vitales para cualquier autor, son gasolina para arrancar con otra novela.

Esta foto me encanta. ver mis novelas debajo de la oferta culinaria del gastrobar Almodobar, cómo que podría abrir apetito…literario
Compartiendo impresiones con una lectora, que acudió con Dolor, tal y cómo se ve en imagen. Con anotaciones y reseñas marcadas. La lectura, una experiencia tan personal y subjetiva cómo cada uno de nosotros.

Dolor en Bilbao, en uno de los escenarios del relato

No suele ser frecuente que un autor acuda con su novela a presentarla por parte de los mismos escenarios de la narración. Pues bien, eso sucederá el martes 30 de noviembre a las ocho de la tarde en el gastropub Almodobar, en el barrio conocido popularmente cómo «La Palanca».

Un local muy apropiado, tanto por estética cómo ubicación, para acoger una presentación distendida, charlando de libros y aventuras al tiempo que tomamos una copa.

Artículo aparecido en la edición impresa y digital del diario Deia en su edición del 22 de noviembre de 2021.

‘Dolor’, una obra «de esperanza», la cuarta novela de Francisco Panera

LE HA LLEVADO ALGO MÁS DE DOS AÑOS DAR FORMA A ESTA NUEVA HISTORIA, EN LA QUE INTRODUCE DOS HILOS ARGUMENTALES

IKER UGARTE

Han pasado tres años desde que escribiera Siete Cuerdas, su anterior novela. El escritor basauritarra Francisco Panera ha vuelto a publicar libro, esta vez una obra que se aleja bastante de su habitual estilo de novela. Y es que Dolor «es una novela que a diferencia de las anteriores que he publicado, posee dos hilos argumentales que se muestran al lector alternando sus capítulos. Mis obras pueden ser catalogadas como narrativa histórica, pero ocurre que Dolor lo es en una de sus tramas, pero es novela negra en la otra», explica el propio Panera.

Además la voz narradora de una trama aparece en pasado y la de la otra en presente. Han sido «unas mezclas un tanto arriesgadas, o así lo presumía cuando la escribía, pero el resultado me dejó satisfecho, y lo que es más importante, empiezan a llegar buenas opiniones, lo cual me parece muy importante», cuenta.

Este es su cuarto libro publicado y le ha llevado tiempo escribirlo, no en vano, «la idea se venía gestando de atrás, justo después de terminar Siete Cuerdas, mi anterior novela. Pero hasta pasados unos meses de su publicación, en que dejé un poco de lado su promoción, no me centré en el nuevo proyecto, que me llevaría algo más de dos años», recuerda.

En el proceso de dar forma a su historia ha habido dos partes diferenciadas. Por un lado, tal y como cuenta, «al estar una de las tramas ambientada en la Euskadi de los años noventa, la verdad es que por haberla vivido, no me fue muy complicado escribir esa parte». En cambio, la otra transcurre a lo largo de la mayor parte del siglo XX «en un pueblo imaginario de la montaña del norte de León. Obviamente esta parte se nutre de los sucesos más destacados de aquellos tiempos: la lucha minera, la revolución de 1934, la Guerra Civil, la represión…».

Esta le costó más tiempo, pero «hay abundante información y gracias al trabajo y generosidad de una historiadora local, pude acceder a información concreta de episodios que se sucedieron por la zona en la que el relato se ambienta. En mi opinión dota al relato de mucha más verosimilitud que si lo abordase con una documentación más generalizada».

Su historia entremezcla características de la novela negra y de la histórica. Además el relato «traza varios paralelismos entre los personajes y sus actos, independientemente de las dos tramas, ambientadas en distintas épocas y escenarios». De fondo «hay violencia, adversidad y está ese cargar a las generaciones venideras con las deudas, con la vida o demandas, de quienes les precedieron, haciéndoles depositarios de disputas que a priori no eran suyas. Convivir o rebelarse contra eso también está en Dolor, pero sobre todo, diría que es una novela de esperanza», describe el escritor basauritarra. El título cobra especial relevancia, Dolor, con el que el autor ha buscado «dureza pero a su vez, crear una duda, contraponerlo a todo lo contrario. Para ello quedó estupenda la portada, que revela esa intención. Un título áspero, rotundo, y bajo él, unos chavales sonriendo, jugando», comenta.

La ha ambientado por un lado en la Euskadi de los noventa, en Bermeo, Bilbao… y la otra por la cordillera cantábrica en su vertiente leonesa. «También asoman algunos otros lugares mientras se desarrolla la guerra, pero hay algo curioso que va a unir ambos mundos. Hablo de unos raíles de tren. El conocido como Tren de La Robla, que unía las minas de carbón de León con la siderurgia de Bizkaia, y que tiene un peso importante en el relato».

La pandemia, que trajo con ella un confinamiento muy duro fue un arma de doble filo para Panera. Y es que «aproveché para darle un gran impulso a la novela. Lo que pasa es que escribir, al final es un ejercicio de soledad, y la soledad a veces, es muy ruidosa, estridente», destaca. «Teníamos todos, creo, la cabeza muy ocupada y alterada con lo que venía ocurriendo a nuestro alrededor. Así, había días que escribir era una liberación para evadirse, pero otros, en función de qué estuviese sucediendo en el relato, o qué estuviese maquinado para mis personajes, llegaba a acrecentar la angustia que ya nos venía de por sí con la pandemia».

Con Dolor ya publicada, como la mayoría de los autores, Panera ya tiene varias ideas para sus próximos proyectos. «Desde que publiqué el primer libro, allá por 2012, no he podido quitarme ese empeño de encima. Siempre estoy pensando en qué será lo próximo. Suelo albergar una o dos ideas claras, así que ya veré… Pero sí, a lo más en un par de meses, una vez que Dolor eche a andar sin ayuda, empezaré con otro proyecto», comenta.

Pincha en el enlace para acceder a la noticia en su versión digital

https://www.deia.eus/bizkaia/arratia-nerbioi/2021/11/22/dolor-obra-esperanza-cuarta-novela/1168955.html

Se ha convertido ya en costumbre, que con cada nueva publicación, la Librería de Deusto nos abra sus puertas a la novela y al autor, para presentarnos desde el estupendo espacio que tiene para eventos, a un público muy implicado.

Nos reunimos la tarde del jueves 11 de noviembre, coincidiendo con la celebración del Día mundial de las Librerías.

Un placer regresar.

La primera presentación, en Basauri

Martes 8 de noviembre, siete de la tarde. Me reencuentro con amigos, con lectores conocidos y otros, que lo serán.

Una buena entrada de público en el salón de actos de la Casa de Cultura de Basauri, de la calle Ibaigane. No es para tomárselo a la ligera, porque hasta ahora, la primera presentación de cada una de mis novelas, ha marcado las que estaban por llegar.

Izaskun Bernaola, directora de la biblioteca comparte conmigo escenario para entrevistarme, conversar y ayudarme a trasladar a los asistentes los entresijos de esta nueva novela.

Siempre que es posible, me decanto por un formato así. Resulta mucho más ameno para todos y además, es un comodín para cualquier autor. Al menos a mí, los monólogos no me sientan muy bien. ¡Qué hacer! si soy más de escribir.

El jueves 11 de noviembre, la Librería de Deusto, acoge una presentación de Dolor, en el magnífico espacio que tiene dedicado para este tipo de eventos.

La cita a las siete de la tarde.

El Correo lleva a sus páginas la noticia de la publicación de mi nueva novela.

Una charla distendida con la periodista, para tocar otros temas menos recurrentes de lo que habitualmente, giran alrededor de los autores cuando promocionan su trabajo.